1.
Nuestro “largo” camino hacia Las Azores
Desde el momento en que llegamos al
aeropuerto, nuestra aventura comenzó:
Nos levantamos bastante pronto para estar
en el aeropuerto puntuales. Embarcamos a las 8:10 en el avión,
de 19 plazas, se veía la cabina, sin azafata; pero... nos dieron
un piscolabis, estábamos como en familia, ya que, sólo íbamos 9
personas en el “impresionante” avión. El vuelo se hizo corto
(poco más de una hora). Al llegar a Lisboa, cogimos un autobús
(que era más grande que el avión) que nos llevó al centro de
Lisboa. Exactamente en la plaza del Comercio. Estuvimos
visitando la ciudad: Vimos a “Messi”, los vendedores ambulantes
nos acosaban (sólo a Luisa) sobretodo los que vendían gafas de
sol. Visitamos el castillo de San Jorge después de una
larguísima caminata. También visitamos la zona de mar de Lisboa,
el elevador de Santa Justa, el impresionante Monasterio de Los
Jerónimos... Hacía tanto calor que teníamos que caminar a la
sombra o nos asábamos de calor. Estuvimos en una terraza (dónde
el vendedor de gafas volvió a ofrecerle gafas a Luisa).Tomamos
refrescos y agua. Caminamos un largo rato más y cuando
encontramos una terraza de una cafetería nos sentamos a tomar
los bocadillos que teníamos de comida en la Plaza de los
Restauradores. Después no se aguantaba el calor y decidimos ir
al aeropuerto para esperar el avión con destino a Ponta Delgada,
por lo menos se estaba muy fresquito gracias al aire
acondicionado.

Llegó el momento de subir al avión para ir
a Ponta Delgada. Dios mío,!qué avión! Íbamos 221 pasajeros, ni
punto de comparación, y por si fuera poco... nos dieron la cena.

Llegamos a destino y nuestras familias
estaban esperándonos, ¡que emocionante! y hay que reconocer que
un poquito nerviosos estábamos.

To be continued...
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